domingo, 17 de marzo de 2013

MENDOZA

Después de las trece horas en autobús, llegada a Mendoza, tierras de viñedos y olivos que se van apreciando conforme nos acercamos a la ciudad. Ciudad de plano cuadriculada como están trazadas casi todas, edificios de tres, cuatro plantas en su mayoría y toca tomar contacto con la ciudad e ir callejeando por sus calles para ir haciéndome a ella, algo que suelo hacer siempre al llegar a un destino pero que no me canso. Me gusta intentar perderme en las ciudades, aunque nunca lo consigo, puedo equivocarme un par de "cuadras" pero siempre se más o menos por donde estoy. Partes de la ciudad incluso con casas bajas unas junto a otras de al menos cuarenta años.

Una vez tomada la ciudad toca algún recorrido cercano por la zona y que mejor que hacerlo visitando las bodegas de la zona, dos opciones: alquilar una bicicleta, más romántico al ir recorriendo las carreteras entre viñedos ya que son terrenos planos y otra contratar una excursión visitando bodegas, fábrica de aceites, licores y chocolates. Opto por esta segunda, ya que no es lo mismo ir sólo que acompañado, también desconozco los kilómetros y como me encontraré después de alguna cata.

Nos recogen temprano a Lars, un chico de Dinamarca y a mi, pasamos por otros hoteles hasta formar un grupo de ocho personas. Comienza la visita con la parada en una fábrica de aceite puro de oliva, fábrica no muy grande, familiar donde nos explican todo el proceso de prensado, para conseguir el caldo, como van separando el agua del aceite, cosas lógicas pero que no dejan de ser curiosas cuando te las explican y lo vas viendo en directo. Termina la visita con una degustación de aceites y productos deshidratados por ellos, aceites aromatizados de forma natural, productos de cosmética también elaborados por la familia. Salimos todos muy hidratados por fuera y por dentro. Ahora si toca la visita a una bodega, primera bodega "López". dueños también desde décadas del banco hipotecario argentino- una de las de mayor producción del país, visita guiada a través de todo el proceso desde la descarga al embotellado final y por fin degustación de espumosos y tinto. Para mi gusto no grandes vinos aunque el espumoso me sorprendió por su sequedad. Tocaba el turno de la siguiente, ya el grupo desde esa primeras copas de vino por la mañana se va compactando. La segunda no venden en establecimientos, vinos destinados a hoteles de cinco estrellas, bodega grande pero de menor producción que la anterior, vinos todos del mismo corte sin que ninguno llegue a sorprender. Ya el grupo está unido y ahora que toca la comida por supuesto también con vino aún más. Grupo formado por dos belgas, chica estaunidense, brasileña, una pareja de Inglaterra, Lars, el guía conductor y yo. Mezcla de idiomas y culturas en este caso unidos por el caldo del dios Baco. Toca la tercera visita, bodega pequeña, familiar y de tradición centenaria, donde el producto si se nota mimado y cuidado, llegando a ser un placer degustarlos. Hora de la siesta y vinos en el cuerpo, intentamos pegar una cabezada hasta llegar al siguiente destino pero es imposible por las condiciones del asfalto. Llegada a una fábrica de chocolate. No estamos en Bariloche que es una pequeña Suiza de este producto pero también fabrican en esta zona. Fábrica también artesanal y familiar, donde se encuentran otros productos, dulce de leche con algún licor, mermeladas... Y sobre todo licores caseros desde cremas a otros de recetas de antepasados. Dos fueron los que me sorprendieron, uno de tabaco mezclando cuatro clases de tabaco con varios licores con azúcar y otro de vodka con pimienta verde, receta de su abuelo gallego que se lo tomaba antes de ir al campo por las mañanas llamado "muerte rusa", dulce en un comienzo y picante después, una mezcla muy curiosa. Día sobre todo dedicada a las glándulas gustativas.

Ahora tocaba ver que ofrecía la noche. Primera cerveza en un bar irlandés pensando que tendrían alguna ale belga, pero tuve que conformarme con una laguer de la tierra. Habría que buscar algún otro sitio con un poco más de vicio. El elegido fue" la reserva" un petit teatro como anuncian en la puerta. Despedidas de solteras todas alborotadas como manda la ocasión. CD grabados con música "romántica" donde te preguntas cuando saldrás de allí, pero conforme va transcurriendo la noche el bar se va transformando, cambio de luces, dos drag animadoras para levantar pasiones entre los clientes y al final música más disco con recogida de taburetes y mesas dejando espacio para una improvisada pista de baile.

Como es normal el día siguiente más pausado y tranquilo, paseos recorriendo la ciudad con sus parques y por la noche aprovechar la fiesta que hacen en el hostel con juegos de chupitos y mojitos mezclándose la gente y salida colectiva hacia un boliche, de nuevo mezcla variopinta para escribir un buen cuento.

Domingo relajado leyendo y haciendo planes para los próximos días y con cierta angustia ya que este parece ser el comienzo del final.

Besos mil.



















































































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