miércoles, 13 de marzo de 2013

CHO...XLVII

Última tarde en el hostel. En la terraza mucho frío, entro al bar y la puerta cerrada golpetazo contra el cristal, todos descojonándose y yo esperando que el chichón me favorezca. Otra cosa para que se acuerden de mi.

Una inversión de 20€ en una camiseta. De colores alegres. Una buena inversión, sobre todo por que no esta rota.

Me duele haber perdido el diario paralelo titulado "lo que a una madre no le gustaría leer".

Buenos Aires, comida y copas caras, servicios como hospedaje, transportes más económicos. Ley de compensación.

Hoy me he emocionado con las imágenes de Google de Murcia -por cierto nada representativas- habrá que darle un toque de atención a los políticos; pero he visto una foto de un pastel de carne y he empezado a babear.

Creo que un cambio de itinerario me sentara bien, me han hablado muy bien de Bolivia, si consigo la pasta -o la consiguen- puede ser un buen destino para un tiempo. Sino retorno.

He de confesar que hay días que me encuentro tan sumamente que se me olvida tomarme las pastillas de los tratamientos. Se que muy mal por mi parte, pero por otra puede engañosamente que no fueran tan necesarios.

Recuerdo tantos momentos inolvidables, con familia, amigos, conocidos... Que esta años apartados y cobran protagonismo. Y cierta importancia hasta llegar a ser muy importantes. Noche muy ñoña e importante de la que me alegro que resurja el cariño, los recuerdos y el amor.

Si alguna vez hubiese podido... Me viernes continuamente a la cabeza ¿cómo me encontraría ahora?. La respuesta es que ahora estoy aquí "gracias a..."

Hay veces que parece que me empeño en mimar amistades, pensando de que uno tiene que hacerlo, pero llega uno momento de que no tengo que ser siempre yo. ¡Haber que pasa! Aunque me cueste.

Por las noches paseas y oyes obras tras las persianas. Evitan los permisos y licencias.

En el hostel llega la policía de inmigración pidiendo documentación. Sólo para ver si somos todos legales en el plazo de permiso de residencia.

Pudorosos y marchitos -no se les escapa una- salidos es la imagen en general que me dan los de Buenos Aires. ¡Yo también!

Bares preparando San Patric. Cualquier excusa es buena para juntarse con los amigos y disfrutar.

En el Clover, estaban buscando tintes para poner verde la cerveza y me han agradecido que les contará lo del "Curaçao". Ha sido parte de mi casa con algunas cervezas y palomitas.

Como es normal tropiezo en los socavones de las aceras y los dedos elegidos son los dos rotos.

Un inglés mientras espero la hora para irme, se me acerca malhumorado contándome que en Salta lo atracaron y le robaron iPad, iPhone, pasaporte, tarjetas... ¡Tiene más papeleo que yo! Intercambiamos experiencias de chorizos.

Me hacen una rebaja en el precio del hostel, se lo agradezco, pero ha sido en su casa donde se produjo el robo.

Pobre de alguien como intente atracarme, se va a llevar toda la descarga de adrenalina. Luego le daré hasta los calzoncillos.







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