jueves, 21 de marzo de 2013

DÍAS DE NUEVO EN BUENOS AURES

Domingo también improvisado, como es habitual en este viaje, salida a la cervecería irlandesa donde había una gran fiesta de San Patrick, local pequeño desalojado de todo mobiliario y todo trasladado a las aceras, focos, mesas, escenario, banderolas delimitando espacios, duendes, zancos, malabares con fuego... Todo mientras te servían cervezas de litro o medio litro de botellas en vasos de plástico reciclados. Una especie de bando pero en un local dispuestos a pasárselo bien aunque fuera un domingo tarde/noche. Decisión acertada el aplazar la salida un día más tarde.

La decisión del aplazamiento no fue otra que por los motivos de siempre -el dinero- no estaba seguro si perdí una tarjeta o la olvidé en un cajero al sacar dinero. Realmente cuesta mucho trabajo encontrar cajeros que acepten las tarjetas internacionales pese al cobro que incrementan, un buen negocio para ellos, sólo pesos y con comisión. Pero cuando por fin encuentras uno te invade la alegría que olvidas recoger la tarjeta, sólo confiaba en que no hubiese entrado nadie pronto y que le diera tiempo al cajero a tragársela. Misión del lunes por la mañana, sobre todo recordar cual fue el cajero generoso y donde estaba ubicado, al final di con el y tuve que volver a las tres por sí se encontraba dentro. Para mi alivio fue ese cajero y la tarjeta se encontraba dentro, tiene poco crédito, pero a estas alturas del viaje lo poco es mucho. Sólo quedaba preparar el viaje de vuelta a Buenos Aires, ya que por ahora las excursiones y billetes a otros lugares tengo que descargarlos. Trece horas convertidas en dieciséis fue lo que duró el viaje en el autobús, pocas para las cuarenta y dos desde Calafate. ¡No gracias! Es lo único que podía de irle al auxiliar del bus cuando me ofrecía un café o té con alfajores de dulce de leche -no puedo con ninguno más-.

Esta vez la acomodación en el mismo hostel fue con tres italianos jóvenes en su primer viaje al extranjero. Ya duchado y dispuesto a dar un paseo subí primero al bar de la terraza donde primero coincidí con dos brasileiras en su última noche en Buenos Aires, Renata y Luciana dos bellezas cada una en su estilo, a los que se nos unieron otros dos más. La noche comenzaba y bastante bien, por supuesto había que acabarla por lo que nos fuimos a cenar y a bailar pues había que contentar las voluntades de las chicas en su última noche. Bailaron más que baile, pero disfrute.
Un buen descanso y viaje en tren a conocer Tigre fue lo que me ofrecieron para acompañarlas hasta que saliera su avión nocturno. ¡Bonita ciudad! Paseos por sus puertos llenos de tiendas sobre todo de madera y mimbre, sin descartar las de diseño. Día entre risas y paseos y vuelta a la capital para la despedida. Como siempre son "duras" aunque esta ve no era yo quien se marchaba. He de confesar que se me tambalearon mis pilares sexuales, paseándose por mi mente ciertos cambios de actitud con la fuerza del deseo.

Ni pensar en salir después de todo el día fuera. Pero los hostel es lo que tiene, gente con ganas de disfrutar y charlar seas de donde seas, al final se forman maravillosos grupos, esta vez tocaba la pareja de primos brasileños del día anterior, una francesa y otro chico francés que viene con visa de un año, de conversación hasta tarde.

Besos mil.



























































2 comentarios:

  1. Que bueno que estes difrutando Baires!!!! el Delta del Tigre es un paseo lindo para disfrutar!!!

    ResponderEliminar
  2. ¡Qué hermoso! cuando se reúna de nuevo te voy a dar un regalo: dulce de leche .. jajajajajaja
    No pude resistir eh, poner una foto de mi pelo y Renata dormido.
    Fue un gran viaje. Es una lástima que tenga que ir a casa.

    ResponderEliminar