domingo, 10 de marzo de 2013

DÍAS RELAJADOS

Días tranquilos acechando, para ver si consigo recuperar el iPad. Creo que me ha salido una vena de investigador, revisando todos los lugares en donde se puede esconder, el problema es que estaría solamente en las primeras horas y creo que ha vuelto a su taquilla ya que desde que hable con él regalándole el oído, ha desaparecido del hostel sin llevarse nada de su taquilla, puede que este allí, sólo toca esperar a que la puedan abrir. Mañana posterior a la denuncia, viaje a Apple situado a una hora del centro, es una forma de conocer otras partes de la ciudad, no me dieron muchas esperanzas aunque lo único que quería era si me podían decir a que hora se desconecto el wi-fi para concretar más.

Lo que tenga que suceder pasará, no hay que recrearse en cosas que ya no tienen solución, el viaje tiene que continuar y disfrutaré todo lo que pueda.

Palermo, barrio privilegiado de Buenos Aires, edificios bajos, zona de marcha con varias calles lleno de bares y restaurante, mucho ambiente. Allí fue donde me cito Federico para cenar, Federico el asustadizo, chico que conocí en Monteverde, Costa Rica y volví a ver en Puerto Viejo. Me había prometido una parrillada y nos la tomamos, carne deliciosa de muchos clases y cortes distintos a los que estamos acostumbrados. No la recomiendo para la noche, sobre todo tal cantidad, con la mitad hubiera bastado. Los argentinos presumen de la mejor carne y tienen todo el derecho a hacerlo. Cena muy agradable recordando alguna que otra anécdota. Copa en algún antro y día siguiente disfrutando de la tranquilidad y lectura del libro que Ana me regalo.

Dos opciones son las típicas un sábado noche, salir y ver que depara la noche o quedarme en el hostel, opte por esta última, con reunión de un brasileño, canadiense, estadounidense, chileño, alemana y yo. Noche extraña por la mezcla de idiomas todos queriendo y practicar la que no era suya precisamente para aprender. Noche de litros de cerveza y guitarra acústica española, al final trasnochamos y sobre todo nos divertimos.

Los domingos son tranquilos como en cualquier ciudad, el movimiento de las calles da paso al silencio pero siempre se puede pasear por la C/ Independencia atravesando todo el barrio de San Telmo y ver la artesanía y puestos donde todo se vende, disfrutar de un choripan o disfrutar viendo a mayores cantando y bailando tangos. Paseo que si acompaña el tiempo, como el de hoy se disfruta enormemente.
Unos días de viaje más dejando claro que uno esta vivo.

Besos mil.





















1 comentario:

  1. Que bonito todo!!! me encanta y veo que estás disfrutando mucho de Buenos Aires, bueno...sin tener en cuenta lo del Ipad, que es un putadón.
    A tu amiga la rubia se le ven las bragas, jajajaja. Un besazo wapetón!!!!
    Paka

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