Son agradables las mezclas de grupos internacionales, cada uno con sus idiomas y traducciones. Se aprenden culturas e idiomas.
El "muerte rusa" es de sabor extraño a la vez que refrescante y picante trago a trago.
Curioso que a los argentinos normalmente no los mezclan en habitaciones y mucho menos en las mixtas.
Lo de cobrar entrada a los extranjeros sigue "rentándoles" a los pubs.
Por las mañanas, después de noches formadas por grandes grupos, se nota la complicidad en miradas o gente haciendo manitas.
Cuando te levantas y te das cuenta que te falta una tarjeta de crédito el sobre salto es grande y más cuando no recuerdas donde te la has dejado.
Mucha gente en la fiesta San Patrick, pero a las animaciones la mayoría de la gente esta tranquila.
Cuando recuerdas un cajero después de visitar muchos, confías en que se tragara tu tarjeta y poder recuperarla. Una especie de amor por algo tuyo.
¡Por favor! No más alfajores rellenos de dulce de leche. Deben ser los dueños un equipo de odontólogos.
Siempre es muy cómodo subir y bajar las escaleras del metro cuando están muy transitadas y vas con una maleta.
Vuelta a la vida rutinaria de Buenos Aires. Da gusto cuando te recuerdan aunque no haya pasado mucho tiempo.
Conocer personas nuevas siempre es enriquecedor. Sean quien sean.
Las cosas bellas son para amarlas, aparte de las personas hay lugares y muchas sensaciones que despiertan este sentimiento.
Todos como moscas alrededor de las brasileñas mientras bailan. ¡Es lógico!
Aunque prohibido nos van dejando montarnos cinco en los taxis.
Somos testigos de la ruptura del taxista con su pareja mientras estamos en el trayecto, no se corta lo más mínimo en nuestra presencia mientras discuten por teléfono. La privacidad y el riesgo parece que no lo tiene presente.
Viaje a Tigre en un trayecto de 50 minutos en tren, vendedores subiendo y bajando con sus artículos de lo más variado, eso sí, insisten en la fecha de caducidad que esta a largo plazo.
Potos en los urinarios, la primera vez que los veo pero da una sensación de limpieza y mimo de la mujer que los cuida.
Mi primera sensación en Tigre por los ríos e islas es la de recordar un poco a Amsterdam.
Mi brazo con el de Luciana aparte de un anuncio de benetton, podríamos hacer uno de perritos calientes. Esta vez no seré yo la salchicha.
Bromeo con Luciana con un tocado improvisado brasileño.
Cuando enseñas la foto de Renata durmiendo a alguien que le gusta no la encuentran tan bella. ¡Parte de ser diablillo!
Un francés pasado de rosca nos da la noche a los grupos que estamos tranquilamente tomando y charlando en la terraza. Al final y a su pesar lo bajan y lo dejan en el sofá. Nos puede pasar a cualquiera.
Un gran precio por un pequeño plato. El jamón no es jamón. Aunque las mini croquetas de aceitunas sorprenden.
En la calle Florida no dejan de insistir en cambiar dólares, euros por pesos. Debo tener cara que tengo.
El francés completamente avergonzado desaparece del hostel.
Miro en el calendario cuando cae el 21 de diciembre "Tomásfest" ¡Buena fecha!
Ducha y asado en la terraza. Será una buena noche. Mejor ducha después.
Cervezas de barril, siempre sin espuma y hasta el borde. Los clientes prefieren ese sorbo al aroma.








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