lunes, 27 de mayo de 2013

REUNIÓN DEL BLOG

Os recuerdo a todos los que os apetezca despedir el blog, el sábado 1 y domingo 2 estaremos en Cancarix, para pasar el día juntos. No necesitáis confirmación, solamente llevar lo que creáis que vais a consumir y compartiremos comida y bebida tipo bufe. Mil besos a todos los que os animéis.

Cancarix: km 67 dirección Madrid, y al girar por la antigua carretera general (pasada venta Cancarix, casa julio) primera izquierda, pasáis la iglesia y una casa antes granate, ahora horrorosa a la izquierda allí es.

jueves, 16 de mayo de 2013

LLEGA EL FINAL DEL BLOG

Se aproxima el final del viaje de forma sigilosa y con él, el cometido del blog. Sólo tengo que agradecer a todos los que habéis compartido conmigo este viaje. Las despedidas son tristes, pero realmente ha sido un verdadero placer compartir toda esta experiencia con vosotros, de momentos buenos, otros no tanto, maravillosos, algunos duros pero ese es el día a día de cada persona, tiene que haber de todo para poder compararlos y sentirnos vivos. Gracias también por los mensajes de ánimo cuando me habéis encontrado flojo, pero sobre todo por estar al otro lado de la ventana que realmente me ha ayudado y motivado a seguir y querer compartir. Y perdonar si muchas veces no he podido transmitir lo que realmente he sentido durante estos meses, por desgracia no soy escritor y cuesta encontrar todas las palabras para poder componerlas y expresar todo lo que he vivido y con la intensidad con la que se vivió. Dar las gracias a toda la gente que me he encontrado a lo largo de estos meses, porque sin ellos esté viaje no hubiera sido el mismo, ni yo me hubiera enriquecido de ellos. Enumerarlos sería interminable y siempre se me olvidaría alguien, pero realmente ha sido un placer compartir momentos, horas o días con personas estupendas a las que espero no olvidar y seguir en contacto. Gracias también a esos momentos de soledad que me han ayudado a conocerme más y respetar también decisiones de los demás, en fin a conocerme un poquito y sobre todo intentar ser mejor persona -estoy en los primeros pasos del camino- Pero vosotros que estáis ahí leyéndome sois los que más me habéis enseñado aunque no os lo creáis, amigos, familia, conocidos y desconocidos habéis conseguido que esto merezca la pena con creces y tuviera una razón de ser importantísima.

Creo que esto no debe terminar así, por lo que os propongo poder juntarnos siempre que os parezca bien, os emplazo el día 01/06/13 y 02 los que el sábado os sea imposible y a los que os apetezca,  reencontrarnos en Cancarix, sin ningún compromiso, es una oportunidad de que os conozcáis entre vosotros y poder agradecerlo personalmente. Cabida hay para mucha gente, sólo será necesario que cada uno llevemos lo que creamos que podemos consumir y compartirlo entre todos (sin excesos que luego sobra) Ni se los que podemos llegar a ser. No se qué os parecerá pero creo que cualquier excusa es buena para compartir un día. No necesitáis invitación ni dudarlo lo más mínimo  las personas que creéis que no me conocéis lo suficiente, a través del blog lo habéis hecho, el resto me conocéis y sabéis que será un placer. Una pena es que no puedan acudir los protagonistas de esta historia que se encuentran por distintos países del mundo, pero para ellos habrá un brindis especial, desde Argentina, Chile, Bolivia, Uruguay, Paraguay, Panamá, Costa Rica, Perú, México, EEUU, Canadá, República Checa, Brasil, Alemania,Inglaterra, Francia, Japón Australia etc... He hicieron que me sintiera cómodo o como en casa.¡ Vosotros estaréis presentes!

Será el último post del blog, un buen final de un buen principio. No os lo que tengo que recordar, el día 01-02/06/13 todos los que queráis y podáis podemos juntarnos, la única contraseña para entrar será una pregunta del blog, es broma, no abra preguntas sólo abrazos y besos.

Besos mil.

viernes, 10 de mayo de 2013

DE ASUNCIÓN A VUENOS AIRES

Te levantas peor que te acostaste, a todo lo del día anterior se suma la falta de descanso y la imaginación libre haciéndose preguntas cuyas respuestas seguro que aparté de confusas serán erróneas. Días o tiempo que tiene que pasar, de los que por desgracia todos tenemos que tenerlos para apreciar los buenos y los que nos hacen felices. Intento acordarme de lo fumado, de la cantidad de alcohol ingerida, creo que me quedo muy por la baja pero este día está dedicado un poco a la autodestrucción. No hay visita a la ciudad, no hay fotos de Santa Cruz, el dolor no se puede plasmar en una fotografía, aunque sí el recorrido de bar en bar. La adrenalina impide que el alcohol haga su cometido, día de gafas de sol, por mucho que haya anochecido, gafas empañadas y miradas observándote, día muy extraño esperando que se haga la hora de salir con destino a Asunción Paraguay. Día de broncas desde que lleve el equipaje a la terminal y me entero que me han cobrado cincuenta bolivianos más por el billete, se lo reclamo y espero solución antes de tomar el autobús, ya cerca de la hora siguen sin darme respuesta echándose las culpas de unos a otros, el supervisor se lava también las manos, no estoy dispuesto a ceder lo más mínimo estoy hartó de que intenten engañarme. Hablo con los de un organismo encargado de estos temas, todo indica que me lo tengo que tragar, llamo a la policía, todo son teléfonos y yo no tengo nada que ver, incluso en algunos momentos me amenazan con detenerme, realmente creo que es lo que voy buscando. Al final me devuelven el dinero y comienzo el viaje en el que es sin duda el peor autobús de todo el viaje. Intento como puedo ir acomodando me con el asiento vacío de al lado, ya que lo de asiento seno ana sólo tiene el nombre. Por fin logro casi pegar una cabezada cuando una botella de coca cola me cae sobre la cabeza, el causante el ayudante del conductor ni se digna a un perdona o como te encuentras, el cometido de este individuo es trapichear entre las fronteras, incluso al servir las cenas se dedica simplemente a arrojártelas, se que al llegar a destino protestaré y comentaré toda su comportamiento en esas veintiséis horas de agonía que duró el viaje. Ya un poco más tranquilo llegamos a inmigración boliviana. Una caseta en medio de la nada con otro porche en la arena donde te recibe un primer funcionario para comprobar los datos del asiento con el pasaporte antes de pasar a la oficina a sellar. Voy guardando cola, son las cuatro de la mañana y ya cerca de la primera mesa me empiezo a encontrar mal, mareado, sudores fríos hasta que lo siguiente que recuerdo es estar en el suelo, pies en alto y gente haciéndome aire, cuando me recupero me llevan a que me sellen con prioridad, no llego, se repite lo mismo y completamente muerto de vergüenza me sientan y acercan el pasaporte, nada más oía, algún familiar, amigo y de respuesta y la lejanía, no, va sólo, afortunadamente unos chicos de un grupo musical actúan de salvadores ofreciéndome agua, caramelos, decidimos volver al autobús y en el trayecto se repite la operación, esta vez quieren llamar al médico y que me quede, ante mi negativa explicándoles que se trata de un simple bajón de tensión logro subir completamente avergonzado por el número montado al autobús, se puede decir que salí de Bolivia arrastrado por los suelos. En la parada de la parte paraguaya todo son atenciones de los compañeros de viaje aunque personalmente no quiero mirar a nadie. La primera aduana donde nos miran incluso las páginas de los libros, explicable porque realmente no tienen nada que hacer y esta situada a horas de cualquier sitio.

El paisaje hasta llegar a Asunción son de kilómetros y kilómetros de restas interminables, por fin llanuras y arbolado, palmeras de las bajas que se encuentran en los jardines, mezcladas con algún vacuno o cabras. Por fin la llegada a Asunción, mi primera necesidad es un buena ducha con agua caliente. La ciudad muy plana y de gran extensión, donde parece que todo gira en una gran calle, seguida de otra y pocas manzanas a derecha e izquierda, un ancho río, donde después de casi una hora llegamos a la terminal. Desconozco donde me alojaré por la falta de internet en los destinos anteriores al final con un taxista cambio en moneda local y me lleva a un Hostel céntrico, aquí ya la ciudad cambia de aspecto, junto a la bahía del río, algún que otro edificio colonial, catedral e iglesia. Buena ducha y una cerveza en un bar cercano. Sólo quiero dormir aunque a la mañana siguiente mi propósito fue eso, sólo un deseo. Mañana recorriendo el centro y pensando en el siguiente destino aproximándome a Argentina.

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Días extraños en los que nada parece realidad kilómetros y kilómetros, autobús tras autobús, como en una nube y como desde fuera vas deambulando por el mundo, sin prestar atención a la realidad por que no hay nada que realmente te llame la atención por miles de cosas que sucedan a tu alrededor.
Alguien ha decidido por ti tu destino, bastan dos mensajes avisándole y uno de confirmación, eso es lo único que eres para una persona que para ti es importante, todo se reduce a ser nada, ni una explicación, ni una llamada dando lo cara. Tres mensajes que te cambian el futuro sin tu decidirlo ni participar, gratuitamente, te sientes aparte de nada, mucho más mierda, porque el dolor te puede. Un sabor amargo al final del viaje que sabes que pasará y sólo quedará lo bueno de estos meses, pero cuando no eres tu quien ha decidido el final duele.

Después de días de tormenta, viene la calma y así la he estado esperando aunque de vez en cuando vienen nubarrones. Si tenía wi-fi para mandar el blog, lo que no podía era escribir o de una forma que no saliera realmente como me he sentido estas semanas, muchas cosas removidas desde el fango que creía que estaban fosilizadas o en proceso avanzado, nada más lejos de la realidad. Pero estos post son para que disfrutéis, bastante tenemos en el día a día para que yo plasme de forma gratuita "mierda" que es mía. Lo cierto que desde la distancia y la soledad todo tiende a magnificarse pero el tiempo lo apacigua y va calmando poco a poco. El viaje llega a su fin y ya emprendí el regreso poco a poco hasta Buenos Aires. Días... y días pues no se disfruta de la misma forma sabiendo que ya los tienes los días contados, donde al final el cuerpo dice basta y explota de una manera u otra, en mi caso necesitaba calma y lo hizo en forma de bronquitis. Me faltaba esta experiencia, han pasado muchas cosas en estos meses e intensas, robos, atracos, fracturas y miles de anécdotas positivas, sólo faltaba encontrarme con las tarjetas del banco bloqueadas y sin poder pagar las estancias, viajes, comidas ni el médico, por lo cual tengo que agradecer a que me pasara y tener que buscarme la vida por mucho agobio que tuviera, sabiendo siempre que de una forma u otra se solucionaría. Agradecer a la gente del Hostel sus mimos y la atención con su seguro médico y cuidados los días de cama y fiebre.Una vez todo resuelto cambio de billete y esperar al día diecisiete para el retorno. Estos días me los tomaré tranquilo, recorriendo de nuevo lugares de Buenos Aires e intentando distraerme lo máximo para que los pensamientos no fluyan de una manera gratuita. Todo es por un motivo y para bien, es lo que siempre he dicho y en este caso me lo aplico y repito constantemente, aunque en este preciso momento me cueste verlo, pero se que es para mejor. Hay que volver y se vuelve por muchos planes inmediatos que tuviera, los planes son para cambiarlos y es hora de cambiar algunos, por muy obligados que sean. Lo mejor, todos vosotros que pronto os podré ver y abrazar y lo que en estos días cada vez me va apeteciendo más. No creo que escriba de aquí al final, primero por que no creo que sucedan muchas cosas de interés, aunque estaré receptivo por lo que pudiera acontecer a mi alrededor.

Ahora desde la calma ya puedo decir que han sido días duros que había que pasarlos, tal vez en soledad para poder recrearme un poco en el fango, para intentar analizar y saber donde realmente me encuentro. Saber que estoy condenado a estar enamorado. Que todo es por algo y para mejor, aunque en este preciso momento no logre verlo, pero se que es porque algo bueno esta cerca. Tiempo de analizar tantas cosas, que he pasado como un fantasma por  estas últimas semanas. Me reconforta la vuelta por ver a mi familia, a muchos de vosotros. Pero tiene que ser así y así será. Desde la calma puedo decir que os quiero y que nos vemos pronto porque así tiene que ser. Todo tiene un comienzo y un final. Aunque no planeado este es el final. Nos vemos a partir del diecisiete de Mayo.

Besos mil.

P. D. Tengo problemas en la aduana con el contenedor de miles y miles de regalos. No se sí podré solucionarlo, los daré por regalados.


















miércoles, 1 de mayo de 2013

CHO... LV

Cuando uno calcula esperando hasta el último momento levantarse e ir al servicio a hacer sus necesidades liquidas, no cuenta con las variables como que el baño esté ocupado y tardan en salir, vuelves a la habitación y no aguantas más, no hay botellas, entran otros compañeros de cuarto, te vuelves de espaldas y te la sujetas en forma de globo mientras notas que te estas meando, al final con la otra mano te quitas la camiseta y disimuladamente la metes en la bragueta para que se apuesta absorber todo, te quedas disimulando de espaldas el tiempo que sea necesario hasta que se marchan y puedes desnudarte y cambiarte.

Para bebés preciosos los bolivianos, dan ganas de apretarles los mofletes oscuros sin parar, otra cosa es cuando crecen, muy pocos se salvan.

El mejor remedio para conservar los muebles, no son aceites ni productos, un buen periódico y celo envolviendo las patas de la mesa.

Para las cabalgatas, no es necesario el cartón con fantásticas figuras, si disponemos de colchas o telas luminosas o brillantes, ya podemos decorar nuestros coches, cosas sencillas que tenemos al alcance de la mano.

Bolivia sin duda es un país pobre, pero en cierta medida en cualquier restaurante o vendedores ambulantes cuidan a sus clientes protegiéndose la boca con mascarilla y batas.

Un postre apreciado, gelatina con merengue que baten en un barreño en la calle, con sus mascarillas a lo que se le puede añadir canela.

Se ofrecen sin parar a limpiarme los zapatos, pero esta todo sin asfaltar, lleno de polvo. declino sin parar.

En la Isla del Sol el unico medio de transporte de mercancías son los burros. Me gustaría tener a uno.

Un aperitivo curioso que tengo que probar a prepararla son las típicas pastas, tipo macarrones, caracolas (creo) fritas aumentando su tamaño considerablemente, endulzadas con agua y mucha azúcar.

Una forma de captar clientes es no dejar de gritar anunciando los destinos del autobús para que te acerques a su ventanilla.

Las calles frente la terminal de autobuses son como una gran feria de puestos ambulantes, comidas, y todo lo vendible.

Un puesto en un carricoche de críos vende DVD, copias claro, pero para reclamo tienen un plasma con las películas, donde se apiñan los curiosos.

El color de la fanta asusta, aunque no sea de naranja sino de mandarina, es tan intenso que parece radiactiva.

Carteles en los puestos anunciando que se baja cualquier tipo de música y películas. Los derechos de autor no son para Bolivia.

En cualquier bar hay que sacar ficha antes de sentarse. La ficha es pagar lo que vayas a tomar a la única persona encargada de cobrar.

No se las veces que son necesarias pedir un cenicero para que te lo traigan... No lo consigo

Ya sólo quiero volver y abrazar a mis sobrinos, si se dejan.

Mantas para a paliar el frío de la noche en los viajes. La calefacción debe ser cara. No es cuestión de comprar una teniendo camisetas.

Las puestas de sol y amanecer en la altitud se producen a una velocidad de vértigo.

Me pregunto si será el peinado de trenzas, o falda con tanto vuelo y cortas pero parece que no tienen cuello. Observo más detenidamente y efectivamente carecen de él.

Hora de un tatuaje para recordarme constantemente que no puedo dejarme caer en lo mismo.

Por fin airé agradable en Santa Cruz sin frío de las alturas.

En la puerta de la terminal de autobuses de santa cruz un caballo de plástico para que los niños se suban y con sombrero del oeste se hagan la foto. recuerdo una con mis hermanos, me dan ganas de hacerme una para juntarla con la de hace tantos años. Eso si la imprimen inmediatamente.

Una ciega mayor indígena canta en la calle acompañada de una pandereta, tiene una voz muy dulce, me emociona. Le doy todos los bolivianos que me quedan por la emoción producida.

No sólo en los bares debe haber tv, en un banco en Asunción esta puesta con fútbol para que la espera de las colas sea más llevadera.

En un bar de Asunción me llama la atención un timbre para llamar al camarero o pedir la cuenta, ellos llevan el receptor a modo de reloj en la muñeca con el número de mesa.

En una discoteca, que por cierto se pueden contar tranquilamente las botellas de destilados que tienen, tienen un soporte casero hecho de hierro a modo de apoyo para coctelera, donde ponen los cubos de plástico con hielo y las cervezas grandes, no importa el lugar donde se coloque, el centro de la pista no es mal sitio si estas bailando en ella.

En Asunción creo que es donde mayor concentración de gasolineras hay por habitantes, cada pocos metros se ve una o varias.





























lunes, 29 de abril de 2013

DE COPACABANA A SANTA CRUZ

A las siete en el Hall del hotel para dirigirme a Copacabana de Bolivia, me recogen y en el mismo autobús va gente hacia Cuzco Perú, ya que de Copacabana a la frontera sólo hay ocho kilómetros. Una parada a la hora para tomar algo, por fin en un pueblo llano, pero sólo estamos en la gasolinera. La siguiente parada es ya en el lago Titicaca, se empieza a divisar muchos kilómetros antes es enorme y aúna altitud de cuatro mil metros, allí descendemos para cruzar a la otra orilla y emprender viaje hacia nuestro destinó, los pasajeros en barca y el autobús en otra preparada para ellos. Cincuenta minutos es lo que nos separa de Copacabana, casi sin dejar de ver el enorme lago llegamos al pueblecito, donde aparte de tierra, sólo hay tiendas y hoteles para turistas, parece que hemos salido por un momento del encanto y gentes de Bolivia. Al no encontrar Hostel pe internet el día anterior cogí uno en la Isla del Sol, antigua ruta de los Incas desde Perú. Unas dos horas en barco hasta llegar a la isla, a mano derecha Bolivia a la izquierda Perú. Mientras estamos en la travesía un local de la isla se ofrece para hacerme de guía, me informa de las escalinatas y cuestas de la isla. Se ríe cuando le digo que cogeré un taxi del puerto al Hostel, no hay vehículos en la isla, ni cajeros, pero me confirma que en el puerto habrá un amigo que me ayudara a subir la maleta, se lo agradezco. Ya acercándonos me doy cuenta de la imposibilidad de subir. Descendemos y tras pagar por el derecho de visita apreció el primer tramo de doscientos cuatro peldaños hasta el primer mirador. La falta de oxígeno es patente, ha decir verdad no pare muchas más veces de los que dicen estar sanos de los día pulmones, pero echaba de menos tenerlos al cien por cien, mi Hostel casi en la cima, pero no arriba del todo. El chico "porteador" se reía cada vez que paraba por lo que se ve el sube y baja varias veces al día, una indígena arranco unas plantas del camino y me las ofreció, sólo restregarías en las manos y respirar, fue lo que me comento al preguntarle si las masticaba. Oler esa planta es el mismo efecto que el inhalador, notas inmediatamente como se abren los bronquios, es nuestro oxígeno me dijo con una sonrisa. Por fin en el Hostel para poder descansar, vistas espectaculares, gente muy amable, coincido con unos viajeros del autobús, el asturiano cocinero y ella pastelera de Austria, ambos residentes en Alemania. Quedamos a la hora del desayuno, la expedición de la isla decido saltármela, siete kilómetros de ruta Inca más la vuelta me parecen muchos y simplemente me dedico a disfrutar de la enorme tranquilidad que ofrece el lugar, sólo me apetece leer, escribir cosas que se atropellan en la mente y no me dejan relajarme de las impresionantes vistas; escritos, cartas a personas que nunca las recibirán, pero. Tengo que escribírselas, unas porque no quieren recibirlas y otras porque no me apetece que las lean o no tiene ya razón de ser pero son suyas, cartas en el olvido, conversaciones que estaban pendientes y había que finalizar de alguna forma. Todo desde una paz "exagerada" que produce este lugar y sus gentes.

Se levantan a trabajar, todo el día sin parar, como es normal a un ritmo que puedan aguantar todo el día, sin necesidad de cosas superfluas, pero con una cara de felicidad que sorprende. No dejo de preguntarme que con lo listos que eran los Incas como no inventaron un sistema para subir y bajar, en vez de esos tremendos escalones ya que no eran muy grandes. Ya he quedado esta noche con los compañeros del Hostel para intercambiar experiencias ya que ellos también están unos meses viajando y escribiendo un blog. Hablamos con el dueño del Hostel de su historia de la de la isla y nos cuenta que están organizados en tres clanes que dividen la isla, norte, sur y oeste, con lo que cobran a la entrada de la isla sirve para mantener pequeñas infraestructuras, arreglar algún camino, material escolar etc... Por ejemplo la limpieza se van turnando por orden entre los tres mil habitantes durante una semana, aparte de que cada vecino limpia su parte. Una buena organización para mantener este lugar paradisiaco, sin asfaltar y ni una simple moto, lo que le da un ambiente libre de humo, sólo la comunicación entre ellos a través de los cuernos desde un lado a otro de la isla, ni farolas, sólo alguna bombilla en la pared de algún hotel, todo iluminado por las estrellas y la luna llena que me acompaña

Ya mañana por la mañana empieza el viaje de regreso, he quedado con el chico "porteador" y en busca de cajeros porque todavía no se cómo pagaré la estancia en la Isla del Sol, ya que aquí no hay nada, incluso la cisterna del water es un cubo junto a un bidón de agua para que nos sirvamos. Ni hablar de wi-fi ni internet.

Besos mil.


No cuesta nada despertarse en cuanto salen los primeros rayos de sol, parece que como nuestros antepasados vamos a aprovechar lo que es el día, aparte de que la anterior noche estaba en la cama a las ocho y media. Desayuno y puesto en marcha para para partir en barco con dirección a Copacabana.

Sensación de suciedad al no poder utilizar la ducha en dos días. Toca ajustar las cuentas en el Hostel, primera sorpresa al decir que el desayuno no esta incluido, empezamos mal, más sorpresas al ver que hay más cosas en la lista que consumidas, peor, que platos sueltos como menú completos... La mosca sigue tras la oreja y todo empeora a la hora final en que tengo que cambiar los pocos dólares, pesos argentinos, chilenos, incluso monedas al cambio que ellos consideran. Salgo completamente con la sensación de engañado pero no quiero que gane a la de haber estado en un sitio como la Isla del Sol en el Lago Titicaca. Espero al chico que me subió la maleta, al ver que no llega empiezo el tormentoso descenso, altura, grandes piedras, algunos escalones de cincuenta centímetros, y tengo la sensación de que no voy a llegar a coger el barco por mucho tiempo de antelación que comencé el descenso. En un momento que no podía más, tropiezo con un señor que sube con sus dos burros y me pide que pare para no espantar a los burros por el ruido de las ruedas de la maleta, al pasar junto a mi me recrimina y dice que la maleta se lleva en la espalda, no le contesto pero ojalá pudiera. Continuo ya casi sin fuerzas y llevo menos de la mitad, afortunadamente pasa otro chico y al verme se ofrece a bajármela, no puedo expresar el agradecimiento, lo pierdo de vista y no me importa, todo lo de valor lo llevo encima, como si me la quiere robar, más alivio en lo que queda de viaje. Al llegar al puerto allí estaba la maleta, le doy lo poco que me queda en agradecimiento, parece que le he dado más de lo que esperaba al ver su rostro de gratitud. Descanso junto a Gabriel y Katharina. Con la tranquilidad del paseo voy pensando si volver a La Paz o pasar la noche en Pocacabana, una vez decidido quedarme vuelvo a cambiarlos ya que sólo salen autobuses a La Paz por la tarde y para esperarme hasta el día siguiente lo cojo esa misma tarde. Comienza deshacer lo recorrido hasta Copacabana. Mismos paisajes de secano, paisajes llanos hasta llegar a lo alto de La Paz, entre una cosa y otra ya van seis horas de viaje. Noche en La Paz o dirección a Sucre o Santa Cruz, a la hora sale un autobús con dirección a Santa Cruz, noche en el autobús y quince horas por delante que se convirtieron en veinte. A media noche atravesamos la parte selvática, montañas llenas de selva acompañados por una enorme lluvia, luego el paisaje cambió bruscamente, llanuras verdes hasta llegar a Santa Cruz. Una ducha después de cuatro días es lo que necesito, esta vez será sin toalla ya que no me la alquilan y con agua helada, pero el cuerpo lo agradece. Segunda ciudad de Bolivia donde se aprecia todo mucho más cuidado como sí de una ciudad más europea se tratara, estudios de diseño y arquitectura, tiendas de muebles cuidadas, calle de bares y restaurantes donde por la noche observo a gente de más nivel adquisitivo y de piel más clara. Un poco antes de dirigirme a esta calle había disfrutado por las calles frente a la estación de autobuses, una enorme feria de puestos de comida y gente vendiendo de todo. Me alegro de haberme quedado ya que por un momento pensé en coger otro autobús en dirección a Asunción Paraguay, hubiese sido una paliza añadida.

Distraído en la noche, con un perrito caliente y cerveza como cena, voy buscando wi-fi para conectarme con el mundo. Me encuentro cansado y un poco apagado por la semana que llevo de no recibir buenas noticias, al final sólo quiero un momento de cierta distracción, logro contactar y después de unas pequeñas escrituras me rompo sin poder remediarlo, ni tiempo para avergonzarme al ver las miradas clavadas de las personas que están cerca, dolores intensos que pasarán, dolores gratuitos, dolores que no llegas a entender ni entenderás, momentos en los que necesitas hablar, contar, no para esperar respuestas sino simplemente desahogarte y distraerte y poder sacar un poco ese puñal que se te ha clavado en el corazón y te impide respirar, pero al otro lado de esta ventana no hay nadie que escuche ese "¡hola! Estoy aquí y aunque mañana será distinto, hoy necesito..." Cuantos: ¿despierto? ¿Despierta? Qué sabía por el horario que no tendrían respuesta o simplemente por la falta de cobertura y cada uno tiene que tragarse su "mierda" ya que no es para compartirla, no hay que dejar el futuro de nadie en manos que no sean de uno mismo. Todo se cura en alcohol dicen, empece la campaña de olvido, que produjo todo el efecto contrario de autodestrucción y ya a una hora razonable me recogí ante el fracaso de mi propósito. Dormir que mañana será otro día, dicen, mentira el nudo y el dolor sigue y seguirá, cosas normales que pasan pero desde aquí se magnifican. Sin duda una de las peores noches desde que comenzó el viaje, pero contaba con estas y posiblemente peores que vendrán.

Besos mil.