viernes, 10 de mayo de 2013

DE ASUNCIÓN A VUENOS AIRES

Te levantas peor que te acostaste, a todo lo del día anterior se suma la falta de descanso y la imaginación libre haciéndose preguntas cuyas respuestas seguro que aparté de confusas serán erróneas. Días o tiempo que tiene que pasar, de los que por desgracia todos tenemos que tenerlos para apreciar los buenos y los que nos hacen felices. Intento acordarme de lo fumado, de la cantidad de alcohol ingerida, creo que me quedo muy por la baja pero este día está dedicado un poco a la autodestrucción. No hay visita a la ciudad, no hay fotos de Santa Cruz, el dolor no se puede plasmar en una fotografía, aunque sí el recorrido de bar en bar. La adrenalina impide que el alcohol haga su cometido, día de gafas de sol, por mucho que haya anochecido, gafas empañadas y miradas observándote, día muy extraño esperando que se haga la hora de salir con destino a Asunción Paraguay. Día de broncas desde que lleve el equipaje a la terminal y me entero que me han cobrado cincuenta bolivianos más por el billete, se lo reclamo y espero solución antes de tomar el autobús, ya cerca de la hora siguen sin darme respuesta echándose las culpas de unos a otros, el supervisor se lava también las manos, no estoy dispuesto a ceder lo más mínimo estoy hartó de que intenten engañarme. Hablo con los de un organismo encargado de estos temas, todo indica que me lo tengo que tragar, llamo a la policía, todo son teléfonos y yo no tengo nada que ver, incluso en algunos momentos me amenazan con detenerme, realmente creo que es lo que voy buscando. Al final me devuelven el dinero y comienzo el viaje en el que es sin duda el peor autobús de todo el viaje. Intento como puedo ir acomodando me con el asiento vacío de al lado, ya que lo de asiento seno ana sólo tiene el nombre. Por fin logro casi pegar una cabezada cuando una botella de coca cola me cae sobre la cabeza, el causante el ayudante del conductor ni se digna a un perdona o como te encuentras, el cometido de este individuo es trapichear entre las fronteras, incluso al servir las cenas se dedica simplemente a arrojártelas, se que al llegar a destino protestaré y comentaré toda su comportamiento en esas veintiséis horas de agonía que duró el viaje. Ya un poco más tranquilo llegamos a inmigración boliviana. Una caseta en medio de la nada con otro porche en la arena donde te recibe un primer funcionario para comprobar los datos del asiento con el pasaporte antes de pasar a la oficina a sellar. Voy guardando cola, son las cuatro de la mañana y ya cerca de la primera mesa me empiezo a encontrar mal, mareado, sudores fríos hasta que lo siguiente que recuerdo es estar en el suelo, pies en alto y gente haciéndome aire, cuando me recupero me llevan a que me sellen con prioridad, no llego, se repite lo mismo y completamente muerto de vergüenza me sientan y acercan el pasaporte, nada más oía, algún familiar, amigo y de respuesta y la lejanía, no, va sólo, afortunadamente unos chicos de un grupo musical actúan de salvadores ofreciéndome agua, caramelos, decidimos volver al autobús y en el trayecto se repite la operación, esta vez quieren llamar al médico y que me quede, ante mi negativa explicándoles que se trata de un simple bajón de tensión logro subir completamente avergonzado por el número montado al autobús, se puede decir que salí de Bolivia arrastrado por los suelos. En la parada de la parte paraguaya todo son atenciones de los compañeros de viaje aunque personalmente no quiero mirar a nadie. La primera aduana donde nos miran incluso las páginas de los libros, explicable porque realmente no tienen nada que hacer y esta situada a horas de cualquier sitio.

El paisaje hasta llegar a Asunción son de kilómetros y kilómetros de restas interminables, por fin llanuras y arbolado, palmeras de las bajas que se encuentran en los jardines, mezcladas con algún vacuno o cabras. Por fin la llegada a Asunción, mi primera necesidad es un buena ducha con agua caliente. La ciudad muy plana y de gran extensión, donde parece que todo gira en una gran calle, seguida de otra y pocas manzanas a derecha e izquierda, un ancho río, donde después de casi una hora llegamos a la terminal. Desconozco donde me alojaré por la falta de internet en los destinos anteriores al final con un taxista cambio en moneda local y me lleva a un Hostel céntrico, aquí ya la ciudad cambia de aspecto, junto a la bahía del río, algún que otro edificio colonial, catedral e iglesia. Buena ducha y una cerveza en un bar cercano. Sólo quiero dormir aunque a la mañana siguiente mi propósito fue eso, sólo un deseo. Mañana recorriendo el centro y pensando en el siguiente destino aproximándome a Argentina.

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Días extraños en los que nada parece realidad kilómetros y kilómetros, autobús tras autobús, como en una nube y como desde fuera vas deambulando por el mundo, sin prestar atención a la realidad por que no hay nada que realmente te llame la atención por miles de cosas que sucedan a tu alrededor.
Alguien ha decidido por ti tu destino, bastan dos mensajes avisándole y uno de confirmación, eso es lo único que eres para una persona que para ti es importante, todo se reduce a ser nada, ni una explicación, ni una llamada dando lo cara. Tres mensajes que te cambian el futuro sin tu decidirlo ni participar, gratuitamente, te sientes aparte de nada, mucho más mierda, porque el dolor te puede. Un sabor amargo al final del viaje que sabes que pasará y sólo quedará lo bueno de estos meses, pero cuando no eres tu quien ha decidido el final duele.

Después de días de tormenta, viene la calma y así la he estado esperando aunque de vez en cuando vienen nubarrones. Si tenía wi-fi para mandar el blog, lo que no podía era escribir o de una forma que no saliera realmente como me he sentido estas semanas, muchas cosas removidas desde el fango que creía que estaban fosilizadas o en proceso avanzado, nada más lejos de la realidad. Pero estos post son para que disfrutéis, bastante tenemos en el día a día para que yo plasme de forma gratuita "mierda" que es mía. Lo cierto que desde la distancia y la soledad todo tiende a magnificarse pero el tiempo lo apacigua y va calmando poco a poco. El viaje llega a su fin y ya emprendí el regreso poco a poco hasta Buenos Aires. Días... y días pues no se disfruta de la misma forma sabiendo que ya los tienes los días contados, donde al final el cuerpo dice basta y explota de una manera u otra, en mi caso necesitaba calma y lo hizo en forma de bronquitis. Me faltaba esta experiencia, han pasado muchas cosas en estos meses e intensas, robos, atracos, fracturas y miles de anécdotas positivas, sólo faltaba encontrarme con las tarjetas del banco bloqueadas y sin poder pagar las estancias, viajes, comidas ni el médico, por lo cual tengo que agradecer a que me pasara y tener que buscarme la vida por mucho agobio que tuviera, sabiendo siempre que de una forma u otra se solucionaría. Agradecer a la gente del Hostel sus mimos y la atención con su seguro médico y cuidados los días de cama y fiebre.Una vez todo resuelto cambio de billete y esperar al día diecisiete para el retorno. Estos días me los tomaré tranquilo, recorriendo de nuevo lugares de Buenos Aires e intentando distraerme lo máximo para que los pensamientos no fluyan de una manera gratuita. Todo es por un motivo y para bien, es lo que siempre he dicho y en este caso me lo aplico y repito constantemente, aunque en este preciso momento me cueste verlo, pero se que es para mejor. Hay que volver y se vuelve por muchos planes inmediatos que tuviera, los planes son para cambiarlos y es hora de cambiar algunos, por muy obligados que sean. Lo mejor, todos vosotros que pronto os podré ver y abrazar y lo que en estos días cada vez me va apeteciendo más. No creo que escriba de aquí al final, primero por que no creo que sucedan muchas cosas de interés, aunque estaré receptivo por lo que pudiera acontecer a mi alrededor.

Ahora desde la calma ya puedo decir que han sido días duros que había que pasarlos, tal vez en soledad para poder recrearme un poco en el fango, para intentar analizar y saber donde realmente me encuentro. Saber que estoy condenado a estar enamorado. Que todo es por algo y para mejor, aunque en este preciso momento no logre verlo, pero se que es porque algo bueno esta cerca. Tiempo de analizar tantas cosas, que he pasado como un fantasma por  estas últimas semanas. Me reconforta la vuelta por ver a mi familia, a muchos de vosotros. Pero tiene que ser así y así será. Desde la calma puedo decir que os quiero y que nos vemos pronto porque así tiene que ser. Todo tiene un comienzo y un final. Aunque no planeado este es el final. Nos vemos a partir del diecisiete de Mayo.

Besos mil.

P. D. Tengo problemas en la aduana con el contenedor de miles y miles de regalos. No se sí podré solucionarlo, los daré por regalados.


















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