miércoles, 1 de mayo de 2013

CHO... LV

Cuando uno calcula esperando hasta el último momento levantarse e ir al servicio a hacer sus necesidades liquidas, no cuenta con las variables como que el baño esté ocupado y tardan en salir, vuelves a la habitación y no aguantas más, no hay botellas, entran otros compañeros de cuarto, te vuelves de espaldas y te la sujetas en forma de globo mientras notas que te estas meando, al final con la otra mano te quitas la camiseta y disimuladamente la metes en la bragueta para que se apuesta absorber todo, te quedas disimulando de espaldas el tiempo que sea necesario hasta que se marchan y puedes desnudarte y cambiarte.

Para bebés preciosos los bolivianos, dan ganas de apretarles los mofletes oscuros sin parar, otra cosa es cuando crecen, muy pocos se salvan.

El mejor remedio para conservar los muebles, no son aceites ni productos, un buen periódico y celo envolviendo las patas de la mesa.

Para las cabalgatas, no es necesario el cartón con fantásticas figuras, si disponemos de colchas o telas luminosas o brillantes, ya podemos decorar nuestros coches, cosas sencillas que tenemos al alcance de la mano.

Bolivia sin duda es un país pobre, pero en cierta medida en cualquier restaurante o vendedores ambulantes cuidan a sus clientes protegiéndose la boca con mascarilla y batas.

Un postre apreciado, gelatina con merengue que baten en un barreño en la calle, con sus mascarillas a lo que se le puede añadir canela.

Se ofrecen sin parar a limpiarme los zapatos, pero esta todo sin asfaltar, lleno de polvo. declino sin parar.

En la Isla del Sol el unico medio de transporte de mercancías son los burros. Me gustaría tener a uno.

Un aperitivo curioso que tengo que probar a prepararla son las típicas pastas, tipo macarrones, caracolas (creo) fritas aumentando su tamaño considerablemente, endulzadas con agua y mucha azúcar.

Una forma de captar clientes es no dejar de gritar anunciando los destinos del autobús para que te acerques a su ventanilla.

Las calles frente la terminal de autobuses son como una gran feria de puestos ambulantes, comidas, y todo lo vendible.

Un puesto en un carricoche de críos vende DVD, copias claro, pero para reclamo tienen un plasma con las películas, donde se apiñan los curiosos.

El color de la fanta asusta, aunque no sea de naranja sino de mandarina, es tan intenso que parece radiactiva.

Carteles en los puestos anunciando que se baja cualquier tipo de música y películas. Los derechos de autor no son para Bolivia.

En cualquier bar hay que sacar ficha antes de sentarse. La ficha es pagar lo que vayas a tomar a la única persona encargada de cobrar.

No se las veces que son necesarias pedir un cenicero para que te lo traigan... No lo consigo

Ya sólo quiero volver y abrazar a mis sobrinos, si se dejan.

Mantas para a paliar el frío de la noche en los viajes. La calefacción debe ser cara. No es cuestión de comprar una teniendo camisetas.

Las puestas de sol y amanecer en la altitud se producen a una velocidad de vértigo.

Me pregunto si será el peinado de trenzas, o falda con tanto vuelo y cortas pero parece que no tienen cuello. Observo más detenidamente y efectivamente carecen de él.

Hora de un tatuaje para recordarme constantemente que no puedo dejarme caer en lo mismo.

Por fin airé agradable en Santa Cruz sin frío de las alturas.

En la puerta de la terminal de autobuses de santa cruz un caballo de plástico para que los niños se suban y con sombrero del oeste se hagan la foto. recuerdo una con mis hermanos, me dan ganas de hacerme una para juntarla con la de hace tantos años. Eso si la imprimen inmediatamente.

Una ciega mayor indígena canta en la calle acompañada de una pandereta, tiene una voz muy dulce, me emociona. Le doy todos los bolivianos que me quedan por la emoción producida.

No sólo en los bares debe haber tv, en un banco en Asunción esta puesta con fútbol para que la espera de las colas sea más llevadera.

En un bar de Asunción me llama la atención un timbre para llamar al camarero o pedir la cuenta, ellos llevan el receptor a modo de reloj en la muñeca con el número de mesa.

En una discoteca, que por cierto se pueden contar tranquilamente las botellas de destilados que tienen, tienen un soporte casero hecho de hierro a modo de apoyo para coctelera, donde ponen los cubos de plástico con hielo y las cervezas grandes, no importa el lugar donde se coloque, el centro de la pista no es mal sitio si estas bailando en ella.

En Asunción creo que es donde mayor concentración de gasolineras hay por habitantes, cada pocos metros se ve una o varias.





























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