martes, 22 de enero de 2013

DE VUELTA A SAN JOSÉ

Ya veo que os tengo mal acostumbrados. Siempre procuro escribir una nota o una de "chorradas" pero no siempre hay muchas cosas que contar y las aplazo para que sea un poco más extensa, también depende de la rutina que lleve para poder escribirla a una hora u otra y dependiendo por supuesto del wi-fi.

Gracias a todos los que habéis escrito de una forma publica o privada preocupándose por como me encuentro. Digamos que cuando a uno le suceden ciertas cosas no dejo de platearme otras. Aparte del golpe en la cara que te quedas dolorido un par de días, te quedas un poco tocado por lo del golpe, no dejas de preguntarte lo tonto o confiado que puedes llegar a ser, aunque no se puede desconfiar de todo el mundo y de verdad que llevo cuidado. Todo cambia cuando te comentan la suerte que he tenido, primero en recuperar las cosas, luego en todo lo que podía haber pasado, desde la típica paliza, navajazo y disparo. Cosa que por otro lado puede suceder en cualquier sitio, pero te planteas cosas, como que te hubiese gustado hacer el amor con... viajar a... visitar tal sitio... cenas con... cosas que te aseguran que hasta que no lo hagas no llegará tu momento. Por que simplemente las tienes que hacer, no sería justo no vivirlas. Te ves carne de cañón, y como por una discapacidad intentan abusar y que estas limitado para hacer ciertas excursiones, y simplemente ir con mayor rapidez, pero también se disfruta de la tranquilidad obligada y de las reflexiones internas, mas o menos nostálgicas con las personas a las que quieres y familia. Siempre hay tiempo para todo.

Del último día de Puerto viejo fue tranquilo, despidiéndome de la gente que había conocido, y si, estaba triste por dejarlos, había algo que me decía que no me fuera, pero el viaje por ahora debe continuar. Ha habido gente entrañable y si no me gustaba el ser yo quien marcha en este caso me costo mucho más el intercambio de correos y Facebook, etc...

Al final Javier recupero el bastón recomprándoselo a un rapta. El de la rama tenía que haberlo dejado como objeto de decoración en el hostel, por si alguien lo necesitara, ya que después del viaje de vuelta no lo encontré, tampoco creo que me dejaran subirlo al avión. Noche de despedida y agradecimientos la del MOS, les va a ir muy bien, sabéis que tengo algo de brujo.

El viene de vuelta fue otra vez de contrastes entre llanuras, costa, fincas de plataneros y bosques de bambú, cruzando ríos, subiendo puertos nublados de montaña, hasta llegar a San José, ciudad ya reconocida y como en casa, mas frío, mas caos de tráfico y mismo dormitorio en el hostel "la cuesta". Amabilidad sin fin al reconocerme y ver mi actual estado. Pequeño paseo nocturno y pronto a la cama, estaba molido de las horas del viaje, aunque me dejaron un asiento de minusválido para llevar la pierna estirada, son cuatro horas sentado, aparte de la añoranza.

Así que esta mañana he desayunado bien, me encuentro en la cafetería del Teatro Nacional escribiendo, donde me pegue el primer porrazo y observo que están poniendo una rampa metálica para entrar, no quiero pensar que es por mi, lo tendrían pensado desde hace tiempo; tomándome un batido de frutas llamado "puerto viejo" en honor a todos los días allí pasados, mientras os escribo.

De nuevo, muchas gracias por vuestros mensajes, tranquilos no me pasa nada del otro mundo y ese ritmo de anécdotas no debo llevarlo las veinticuatro horas del día todos los días.

Besos mil por mil.









2 comentarios:

  1. Me alegra saber que sigues bien, se lo transmitire a sponji que se alegrará. Un abrazo y no bajes la guardia (dije guardia ;))

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  2. Deja de darte golpes parece que es algo inevitable en tu existencia, jajaja
    Nacho

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