Tengo que rectificar el final de ayer, ya en las Cabañas del hostel, caí. La carne es débil.
Ruido de besos me han acompañado todas las noches y me quedo con la duda de si eran mamíferos o aves, me inclino por esto último.
En la frontera de Panamá ya se aprecia la suciedad.
Cruzar la frontera a Panamá, andando sobre el puente del río que delimita los dos países, antigua línea férrea y ver como las maderas están separadas, hierro oxidado, mientras se te atrancan las ruedas de la maleta, dejando más hueco para ver el río. Es otra gran aventura
En el embarcadero entro al servicio, 50 X 50 de espacio y un agujero en el suelo ara ir todo al mar. Esta vez no me han cobrado.
Es más importante tener lancha que coche.
Me habla un negro en inglés por sí me puede ayudar el algo, le digo que mejor en español, respuesta:
-¡Habla muy bien español! Eso es lo importante. No le digo los años que estoy en España.
Aguas limpias aún estando bares y restaurantes sobre el agua, viendo peces, la ley de costas afortunadamente inexistente para el encanto de estas construcciones.
Calor pegajoso. Pero con otro color de cielo y estrellas.
Por la noche en la terraza de un bar tomándome una cerveza, veo el ir y venir de lanchas de una isla a otra. Toda la calle principal llena de embarcadores.
Todo en dólares. En Bocas del Toro no llega la moneda nacional. Me ahorro el cambio a dólares.
No es lo mismo cuando estas en compañía en el calor de la noche que los primeros momentos sólo con el encanto de los sitios. Uno ñoñea, la música también ayuda.
Curioso cuando uno ha escuchado miles de veces canciones y un día parecen que las han escrito para uno mismo o escribiría esas canciones.
No pongo el Shazam, no sea que me de por descargármelas.
Hoy lunes sólo dos bares en Boca del Toro, mañana más aquí y en otras islas. Me veo potreando en los trayectos.
En el Barco Hundido, que han dejado un espacio en el centro de la terraza para ver el mar, se aprecian peces de distintas clases, otro tipo de medusas de las que tenemos por allí y escuchando reagui.
Lo mejor para establecer conversación cuando me preguntan por su cerveza nacional es responderles que tengo una cervecería en España, no falla blablabla. No me acostumbro a decir tenía.
Empieza a chispear, mañana más calor, ahora se agradece.
La camarera del "barco hundido" me invita a un tequila, en inglés, cuando que no quiero sal ni limón se extraña. Me ve muy macho. Al rato viene con otro, creo que se ha propuesto emborracharme. Es el turno del camarero .Voy a dejarme mientras no me de la sentimental. ¡Debe haber un complot!
Voy a ver de nuevo los peces, hay muchos más, o han acudido por la música y el ambiente o los tequilas van haciendo efecto.
A los lugareños les cobran el hielo, saben que tienen la botella. ¡Hay que ganar algo!
No dejan de ofrecerme maría o coca. ¿Tendré cara de drogadicto?
Al final me engancharé al reguetón. Es una clase de aerobic.
Observando el fondo observo que muy camufladas hay una especie de babosas, erizos, cangrejos y enormes, estrellas de mar, caracolas, si sigo mirando descubriré más cosas. Es muy entretenido, mucho más que los vídeos musicales. ¡Esto si es una decoración natural en continúa evolución!!
La cantidad de gente que se conoce indicándole donde están las cosas en el fondo. Los detecto enseguida, voy a tener que hacerme guía.
Las babosas para mi, se llaman páginas, según me han informado igual de sabrosas que el caracol o pulpo.
Me entra un suizo que se va a Costa Rica, Óscar, intercambiamos información de los dos países, al final se van y me dejan con un local que ejerce de guía, se piensa que soy tonto y me ofrece excursiones desorbitadas, si quiero visitar su casa, cuando le digo que lo pensaré me pide un euro, le digo que no y me dice ¡hasta mañana!. Pensara que lo voy a llamar.
A la entrada del hostel me habían advertido que la puerta principal estaría cerrada, debía llamar a una lateral para que me abran, llamo, vuelvo a llamar, nada sucede y me digo de saltar la típica verja de películas, sólo pasar la pierna, ya que había un grupo de argentinos sentados en el suelo de fiesta. Paso un pie, y al pasar el otro se me queda atrancado y de bruces al suelo, me rescatan. No se sí habrá cámaras para los momentos de patosos ir repitiendo las escenas.












Ya estás en Panama, que bonitas las fotos y que lujo esos peces y estrellas de mar ,sigo cada vez con más interés este viaje tan personal , tan tuyo y tan nuestro porque lo compartes con la belleza que sabes darle a las pequeñas cosas con toda la gente que te quiere.
ResponderEliminarSé que buscas la felicidad a través del amor desde que te conozco , lo que estás viviendo y compartiendo se llama amor , que suerte tenemos de tenerte. Un besito de tu amiga Juana= Ja .