sábado, 26 de enero de 2013

VISITA TÍPICA

Me pregunto cuantas familias habrán vivido en esta casa colonial ahora convertida en hostel. Cuantas vivencias entre sus muros, cuantos secretos y aventuras de sus inquilinos, de sus vecinos de cincuenta, cien o doscientos años. Todas perdidas en recuerdos de familiares y amigos ya muertos. Y siento gran curiosidad por su día a día y que no perdurarán para poder enterarme y contarlas, plasmarlas para que no desaparezcan. Y sólo puedo imaginarlas, pero no son ciertas.

Otra noche de charlas con huéspedes y de visitas a bares cercanos, unos con más encantos que otros, con mayor presupuestos, cada uno dirigido para un público determinado, por supuesto no deje de visitar los que me gustaron el día anterior. Las terrazas son espectaculares, poder tomarte una cerveza con la bóveda del cielo, su luna, estrellas, la brisa acariciándote. No importa ni la música ni el tipo de personas que esta a tu lado, cuando desciendes es cundo te fijas en lo terrenal y entonces decides si quedarte en ese ambiente o cambiar. En la terraza del hostel, que me gusto mucho mas desde la música y la gente coincidí con gente del hostel, y un grupo de españoles que lleva años viviendo aquí, me hablaron del encanto de Panamá y de las dificultades para poder establecerse aquí, me desanimaron un poco, ya que me había subido en una nube imaginando posibles negocios.

Se nota un país que aunque los salarios no son altos, no hay apenas parados, de infraestructuras mejores que sus vecinos. Ahora entiendo esa adveración de los costarricenses por sus vecinos panameños, están han sabido salir de otra forma, es mas fácil trabajar y aunque no tienen esa salvaje naturaleza explotan lo que tienen al máximo. Son sólo mis primeras impresiones, día a día iré interpretando otros códigos y escuchando opiniones.

Había que hacer algo por la mañana, el barrio ya me lo conozco bastante bien, era el momento de hacer algo tópico. Quien no esta en Panamá y visita una de las mayores obras de ingeniería, momento de visitar el Canal de Panamá. Para ser sincero es lo que me esperaba, ya estamos acostumbrados a grandes obras de ingeniería, lo que sí me ha chocado es ese pedazo de construcción en los años que se hicieron y con los medios que disponían. Tantos kilómetros de canal para unir el Caribe con el Pacífico y aprovechar los recursos naturales, aguas de lluvia para crear lagos artificiales para que sirva de forma natural para subir y bajar la diferencia de metros con las grandes exclusas. Una visita que tenía que realizar y no deja de ser chocante. Decidí ir en autobús, un paseo para coger el primero y que me llevara a la terminal de autobuses y otro segundo para llegar al canal. En la terminal le he preguntado a una chica que trabaja allí, donde eran los andenes para el canal, al verme con la escayola me ha acompañado por toda la estación abriéndome los ascensores para minusválidos y acompañándome hasta mi destino, todo amabilidad, amabilidad que he vuelto a comprobar cuando terminada mi visita iba de camino a coger el autobús, una señora que había venido a visitar a su comadre que trabaja allí, al verme a parado y se a ofrecido a llevar me hasta otra parada mas cercana donde pasan mas autobuses a la terminal, Italo-panameña, ha vuelto a Panamá aunque posee un restaurante en Italia, al final me ha llevado al mismo mercado del marisco donde tocaba probar nuevos platos.

Tarde como la anterior, toca la aventura de la ducha ya que es fácil resbalar y salir a lucir ondas.

Besos mil.
















































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