¡..... JUDRO!
Hoy hace un mes que nuestra vidas se separaron momentáneamente.
No se como encabezar esta carta, si querido porque te quiero, amado porque hay más que cariño, amigo porque me lo has demostrado infinidad de veces, tal vez encuentre la palabra que englobe todo lo que siento por ti, pero de sobra sé que no esta en el diccionario de la lengua.
Entraste en mi vida casi por casualidad, yo tenía mis miedos en cuanto a saber cuidarte, ya que nunca había tenido mascota, y no sabía si podía a adaptarme a ti y tu a mi. Mi primera impresión cuando te vi, fue de rechazo, ya que me sentí engañado por lo pactado que no correspondía a ti, ni en pureza, lo que ahora te hace distinto y especial, ni tamaño, ni precio. Iba con mi sobrino Germán que en cuanto te vio se puso a jugar contigo, desde ese instante supe que nos pertenecías y nosotros a ti. Buscarte un buen nombre que fuera de perro e importante para mi no fue fácil, al final di con Judro, un nombre con cierto poder y magia.
Juguetón como un cachorro debe ser, recorriendo la casa de un lado hacia otro, colándote entre los huecos de la estantería para estar cerca de mi, insistiendo una y otra vez, siempre encontrabas la manera, hasta que cerré todos los huecos y aprendí contigo como subías y bajabas escaleras, dejabas de intentar ser el líder de la camada y tu felicidad de ser sumiso, tu creciste y te tranquilizaste un poco respetando mi espacio y descanso. Yo descubrí como ibas aprendiendo de un día a otro, ordenes, a hacer tus necesidades fuera, aprendí tu comportamiento y tu el mío y fuimos adaptándonos, en algunas cosas tardamos mas en otras menos y en otras todavía estamos en ello.
Recuerdo cuando no me dejabas dormir la siesta porque demandabas juego y por fin pensé que podría hacerlo tranquilamente el día que te operaron de los ojos, no pude, ya se había creado un vínculo entre los dos que nada podrá romper, no pude esperar a que me llamaran y llame para recogerte cuanto antes y ni una queja, ladrido, lloro como si no te hubiera pasado nada con tu collar isabelino que ni protestaste al ponértelo.
Me has visto más de una ocasión enfermo y no te has movido de la cama o sofá, vigilándome, cuidándome, mimándome, mirándome por si algo me sucedía. O en momentos de un golpe lamiéndome la sangre y recuperándome para acompañarme a la cama y quedarte al lado las horas que fueran necesarias sin molestarme. Adivinando mi estado de ánimo, que sabes que estos dos años han sido duros. Bastaba verme para saber si estaba con ganas de fiesta, triste, preocupado... No tenía que decirte nada, el que más me ha acompañado, el que se ha enterado de todo como testigo mudo.
Otra cosa era ya cuando estaba despierto y tenias ganas de juego, incansable hasta es agotamiento, por un lado hacías bien, si habías respetado mi descanso ahora es el momento de dedicarte cariño.
Eres un perro y como tal hay que tratarte, por eso te valoro porque actúas como tal.
Se que no lo leerás, pero yo si que tengo que escribírtela, tan sólo por puro egoísmo.
Ahora estas mucho mejor, corriendo por el campo, jugando con niños, pero eso no significa que cada día no me acuerde de ti y te eche de menos. Cuando veo juguetear a otros de tu especie o se me acercan buscando una caricia y miro tu foto y sin duda eres de las mejores cosas que me han pasado en la vida.
!!!!!TE ECHO MUCHO DE MENOS!!!!!! Y TE QUIERO
Tu compañero Alfonso










Aunque judro no lea,no le hace falta,porque todo lo que dices,el ya lo sabe.no hay nada zuave por alli? un monton de besos vov s
ResponderEliminarHay muchas cosas zuaves zuuuaaaaaveeeees estoy en ello ;-)
ResponderEliminarY lo que le gustaban los foulares y pañuelos...incluso las correas de los bolsos!!! Qué carta tan bonita y cuanto amor desprende. Un besazo para los dos.
ResponderEliminarPaka