lunes, 22 de abril de 2013

POTOSÍ

Aunque con sueño la copa de la no he anterior y el ambiente del bar ayudaron a dormir con una sonrisa, un buen desayuno y camino a coger el autobús con dirección a Potosí. Seguimos ascendiendo lo que se nota en la garganta y sobre todo pecho e intestinos, y aunque la cantidad de agua es de cinco litros el cuerpo enseguida absorbe el oxígeno, aunque necesita más facilitado por las hojas de coca -no se que sería de esta gente sin su ayuda, realmente milagrosa-, no da tiempo a una infusión de pupusa que es más eficaz.
El camino ascendente atravesando zonas desérticas de montañas hasta alcanzar los cuatro mil y algo. Conforme nos acercamos se ven las montañas mineras, Potosí en el siglo XXI fue la ciudad más rica del mundo, de ahí el dicho de "Eres más rico que un Potosí". Donde su arquitectura se hace evidente de momentos de mayor riqueza, plaza, catedral, museo de la casa de la moneda, donde se ven todas las acuñaciones de monedas, la primera en oro y una trayectoria por todas las fases que paso la ciudad. No olvidemos que Bolivia es un país muy pobre donde hace pocos años esta creciendo, con algunas carreteras que no son de tierra y algunas empresas de transportes están invirtiendo en diferentes destinos sobre todo para turistas. Un país en el que se nota el respeto entre sus gentes, indígenas con sus tradiciones y vestimentas y otras que lo han dejado aparte y están más occidentalizadas pero en perfecta armonía. Como es natural los chilenos y españoles no estamos muy bien vistos y con toda razón nada más que hay que ver un poco la historia para ponernos de su parte.

Ya al llegar la ciudad asusta un poco, todo en la montaña a cuatro mil metros y cuestas en todas direcciones, las calles de casas de un piso nos recuerdan a las de muchos pueblos españoles, desde Andalucía al norte, oeste o este, ya hemos dejado el típico plano cuadriculado de los anteriores países. Aceras minúsculas, coches y autobuses avejentados, muchos de ellos todavía con inscripciones en idiomas asiáticos, me imagino que donados o adquiridos a precios muy bajos. Pocos paseos, es aquí donde realmente me he dado cuenta de mi deficiencia respiratoria, ya que en plano apenas creía en la enfermedad. Paseos cortos y por suerte estoy en pleno centro. Menos días de los que pensaba son los que estaré, sólo me tocaba decidir si a Sucre como tenía pensado o subir a La Paz y pasar por Sucre al regreso. Decisión que me fue fácil tomar al decirme el canadiense que se iba a Sucre, ya esta bien de coincidencias con un tipo que no trae buenas vibraciones (volví a coincidir con é en el hostel, la próxima vez le pido en matrimonio). Descansando en el hostel y esperando la hora de la cena y pos cena que es cuando los huéspedes sintonizamos seamos de donde seamos y sólo con ganas de convertir noches normales en especiales aparece una pareja por la puerta, si, son ellos la pareja del uruguayo y alemana que conocí en Salta, ya si la noche anterior fue mágica esta con ellos fue mejor. Da gusto cuando sintonizas con personas y vuelves a coincidir, hablamos y reímos, es una pena que ya tenga el billete porque podíamos hacer parte del itinerario juntos, pero el viaje continúa. Tenemos una no he y un día para pasarlo juntos. Por la mañana los llevo al mercado de Uyuni no al Central que es donde van todos los turistas, si no al de ellos donde los precios y productos son distintos. Un colorido de verduras, muchas de tamaño como aumentadas por enormes lentes. Hay que llevar cuidado en pelar todos los productos ya que el agua no es buena, incluso los dientes es recomendable hacerlo con agua embotellada, una buena costumbre que enseguida se hace con naturalidad. Especies, unas hojas dulces que sirven de endulzurantes naturales, frutas como el pacai, una especie de haba brillante de cuatro lados donde sólo se toma una especie de algodón interno que envuelve las semillas, hierbas completamente nuevas para mi donde no dejo de oler preguntar e imaginar en nuestra cocina; solas, combinándolas, en salsas... La cabeza no deja de crear asociaciones con diferentes productos intentando reproducir el sabor final. Un paseo por los sentidos. Al final con cara de asombro nos metemos en un comedor de ellos, nada de restaurantes probando su comida diaria, platos enormes con gentes enormes donde todo es amabilidad. Aquí traería yo a muchos que ponen tantas trabas para montar un negocio o inspecciones, realmente las cosas son más sencillas y aunque sí con cierto control creo que nos hemos pasado. Un día aunque sin oxígeno, disfrutado en buena compañía. Maletas preparadas y a las ocho cuarenta y cinco, pagando los bolivianos correspondientes por utilizar el anden camino a La Paz.

Besos mil.





























































































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