lunes, 25 de febrero de 2013

BARILOCHE

El día amaneció con sol contra todo pronóstico, con lo cual el estar todo el día organizando el próximo destino se aplazo unas horas, había que aprovechar uno de los pocos días soleados que quedan en Bariloche. Me habían hablado de Isla Victoria y bosque de los arrayanes. Excursión de unas horas y porque no ir. Comienza el viaje desplazándome a Puerto Pañuelo, 25 km por orillas del lago Nahuel Huapi observando las construcciones a lo largo del lago, viviendas particulares, complejos hoteleros y servios para que las vacaciones sean de lo más agradables y tranquilas. Una vez en el puerto hay que subir al barco "Modesta Victoria" embarcación de 1937, hecha en los astilleros de Amsterdam y traída aquí en grandes cajones, afortunadamente así llego la vía de tren a esta zona ya que se quedaba a ciento veinte kilómetros de esta ciudad, fue la forma de impulsar el turismo en esta zona, barco en el lago, tren y construcción de un gran hotel. El barco se conserva como originariamente, aunque hace unos años se tapo la cubierta de arriba con un techo de cristal. Barco que sobrevivió al terremoto que se produjo en los años sesenta en el lago y destruyo las demás embarcaciones.

La salida es en dirección a la Península de Quetrihué, donde se encuentra el Parque Nacional de los Arrayanes, una hora y treinta y cinco minutos de navegación por el lago, viendo los veinte kilómetros de extensión de Isla Victoria.

Este terreno fue donado por un particular para que se convirtiera en Parque Nacional, siendo el primero de toda Sur América. Según cuentan es donde visitaba y permanecía durante bastante tiempo el dibujante que realizo la película de Bamby, inspirándose en estos bosques y en la cabaña que aún se conserva, donde el propietario de los terrenos alojaba a sus amigos cazadores. El bosque es de colores vivos, los troncos de canela intensa contrastando con los verdes de sus pequeñas hojas, si un arrayán puede medir de unos ocho a diez metros de altura, aquí fácilmente alcanzara unos veinte, siendo en sus diez primeros años de un centímetro por año. Una vez visitado este único bosque, el viaje continua hacia una pequeña bahía en el centro de la Isla Victoria. Isla característica por su gran cantidad de árboles, debido a la gran explotación maderera quedo destruida en un tercio en su parte central, repoblando la con otras especies europeas y americanas, ahora debido a la gran proliferación de pinos, hay que arrancarlos por que esta desapareciendo el bosque original. La isla es bonita aunque los únicos habitantes son los guardias forestales y los que están repoblando los arboles con las especies del lugar, algunos árboles milenarios con troncos enormes. Una pequeña playa, unas pinturas rupestres, un restaurante de repostería, una tienda de souvenirs un embarcadero es lo único que tiene la isla y la casa originaria del primer explotador de la isla, en fase de convertirse en un museo. Desde aquí por la forma de las rocas de la montaña se observa el perfil de un indio. Otra media hora y de regreso a Puerto Pañuelo y de ahí de regreso a Bariloche. Tarde o noche más bien de charla con los chicos del hostel que preparaban un asado y una cerveza en Antares. Día agradable y con el convencimiento de que soy afortunado por el día que hizo ya que si no, no hubiera podido ir.

Decidido el próximo destino, Calafatea mil cuatrocientos veintidós hacia el sur, ya en plenos glaciares, veintisiete horas en autobús, recorriendo toda Patagonia. Curiosidad por todo lo que me voy a encontrar y contar.

Besos mil.

P.D. No os preocupéis pero no creo que pueda mandar nada hasta que llegue allí.

1 comentario: