miércoles, 13 de febrero de 2013

APROVECHAR DÍA SIN ESCAYOLA

Hay que emprender la marcha temprano, si quiero aprovechar el día. Objetivo Valparaíso y Viña del Mar. Después de estos días de rutina y tranquilidad en Santiago, necesito moverme un poco. Han sido días de demasiadas reflexiones y sensaciones, la excusa perfecta ha sido la escayola, pero en el fondo se que ha sido un pretexto. Ha sido una rutina buscada y en momentos un poco de recreación en pensamientos que acuden e invaden toda la mente y aunque quieras no puedes apartar, insisten e insisten una vez más sin que puedas apartarlos, sólo queda darles la oportunidad de que se expresen y ubiquen y hasta que no los dejas, están permanentemente con ganas de salir. Hay que dejarlos, son libres y tienen su autonomía. Nunca se pueden censurar porque de una forma u otra saldrán. Santiago en sí, al ser una ciudad desarrollada, parece que te encuentras en una ciudad conocida, claro esta con sus matices, pero hace que caigas en esa relajación mental que te da la soledad de horas. Por eso necesito nuevos paisajes desconocidos, nuevas costumbres, nuevos rincones que no haya visto y que estén en algún lugar imaginario de mi mente.

Destino Valparaíso, sitio cercano a Santiago. Paisaje muy parecido al murciano y principio de Castilla La Mancha, lomas suaves, vegetación prácticamente igual, con muchos viñedos e invitaciones a visitar las bodegas.

El viaje duro poco, al llegar se nota un cambio notable, casas bajas e históricas en el centro de la ciudad, mezclando se arquitectura tradicional y construcciones modernas. Al estar rodeada de montañas a muy pocos metros de la costa, la ciudad se expande por laderas inclinadas hacia la cima. Sin duda muchas casas son construcciones con arquitectura muy particular, aprovechando los desniveles y rincones lo que le da una personalidad propia. Curioso son los autobuses eléctricos antiguos que te llevan a la parte del centro, autobuses que no deben desaparecer, pues no creo que existan en muchos más lugares al igual que los teleféricos o ascensores que te suben a la parte alta, donde desde los miradores puedes observar la ciudad, puerto y demás colinas completamente pobladas. En el primer ascensor que me subí, no fue de los oficiales y al equivocarme de calle y una señora muy amable me indico donde se encontraba, me dijo que llevara cuidado, enseguida supe por que me lo decía, no pertenecía a un barrio y zona turística, era un barrio donde se apreciaba la pobreza y lo que ello conlleva, tranquilamente descendí dando un paseo hasta el centro histórico. Lo que eche de menos fue un puerto antiguo con casas coloniales alrededor, para los placeres de los visitantes. Todo era una gran centro comercial con todas las franquicias existentes. Tuvo que ser un lugar con encanto, pero la civilización es lo que trae.

Ya no había mucho que ver, así que cogí un autobús hacia Viña del Mar, ciudad más moderna y con muchos hoteles y bloques de apartamentos, algún resto de edificios bastante bien conservados, pero como los puedes encontrar en muchos sitios así que decidí volver a Santiago no muy tarde, la rutina típica nocturna con charla en el bar donde trabaja Daniel, y otra con Félix.

Con billete sacado para emprender viaje al sur esta noche, segundo destino en Chile, Villarrica, ya que no había billete hacia el desierto del norte, a San Pedro de Acatama, tal vez a la vuelta, encuentre billete y hospedaje. Por lo tanto hoy día tranquilo esperando que llegue la noche para emprender el viaje. Tocará por la tarde la rutina de las despedidas, coger maleta y pasar una noche en el autobús. Pies hinchados, dolor de riñones, sin dormir, ¡pero feliz!

Besos mil.
















































1 comentario:

  1. Buenas Alfonso, que alegría poder leerte e invitarme a conocer unos paises que me fascinan a través de tus experiencias. Dejaté llevar y no pienses mucho. A mi la experiencia me hizo ver que uno puede tomar conclusiones cuando estés de vuelta a tu país. Te sentarás en tu sofá y con la soledad a tu lado, serás consciente de todo lo que ha supuesto este viaje para tí, así como todos los cambios que vas a tener en tu vida a partir de este viaje. Por cierto, yo estuve en San Pedro de Atacama, la frontera con Bolivia. Te va a fascinar el desierto, ya me contarás... Disfruta, llenate del paisaje y del paisanaje. Besos... Juan Diego

    ResponderEliminar